SANTO DOMINGO,R.D.- Durante el 2013 la gestión de la seguridad social dejó más sombras
que luces. Aunque hubo varios aciertos, lamentablemente el proceso
perdió dinamismo, debido al agotamiento de la etapa fácil y tradicional
de la extensión de cobertura, y al encarecimiento de un modelo de
atención ineficiente, de poco impacto en la salud y con un gasto de
bolsillo creciente.
Hay que reconocer que los retos y las tareas son cada vez más
complejos, pues para ampliar la cobertura es necesario diseñar esquemas
innovadores y contar con mayores recursos. Y para evitar el
desequilibrio financiero del Seguro Familiar de Salud (SFS)es
impostergable iniciar las reformas previstas en la Ley 87-01. Estamos
frente a una crisis institucional y de liderazgo que se expresa en un
creciente divorcio entre el discurso oficial y la falta de decisión e
iniciativa de las autoridades.
No obstante el mandato claro de la Ley 87-01, y de las
recomendaciones de todos los expertos nacionales e internacionales
consultados por el Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS), todavía
no se ha iniciado la transformación gradual del cuidado de la salud, a
pesar de las limitaciones, ineficiencias y exclusiones del viejo modelo.
En pleno siglo 21 y luego de una década, seguimos haciendo más de lo
mismo.
Aunque se ha actualizado la cápita en siete ocasiones, más que
duplicándola en seis años, desde el 2007 el límite anual de tres mil
pesos para el consumo de medicamentos permanece invariable. Todavía
carecemos de un verdadero Plan Básico de Salud (PBS). Crecieron las
denuncias sobre la obsolescencia del catálogo de prestaciones.
El año pasado el Seguro Familiar de Salud (SFS)terminó con un déficit
estimado en 850 millones, comenzando a consumirlas reservas financieras
que garantizan su sostenibilidad. Para el 2014 y 2015 todos los
especialistas vaticinan un desequilibrio financiero mucho mayor, con
graves consecuencias sobre la calidad y oportunidad de los servicios y
sobreel pago a las ARS y las PSS. Los niveles de evasión y elusión se
mantuvieron en un 27% sin que se advierta una decisión y acciones firmes
para reducirlo. Nos acercamos a un punto de inflexión en que el costo
de evadir las reformas, será mayor que cumplir con la Ley.
Los profesionales y técnicos independientes, así como los
trabajadores por cuenta propia, la mayor fuerza laboral del país, se
quedaron esperando que se les tome en cuenta con el inicio del Régimen
Contributivo Subsidiado. A su vez, cientos de miles de dominicanos de
escasos recursos tuvieron dificultades para acceder a importantes
servicios de salud, debido a que la cápita asignada al Régimen
Subsidiado apenas representó la quinta parte del Contributivo.
Esperamos que en el 2014 el Presidente Medina revierta esta frustración
En el 2013 se ensanchó la brecha entre las necesidades y expectativas
de la población y la capacidad de respuesta oficial y de los gerentes
del Sistema. Cada vez más sectores de la opinión pública expresan
preocupación por la lentitud del CNSS, y perciben que sus decisiones
benefician más a los agentes del Sistema que a los afiliados. Crece una
sensación de impotencia colectiva, potencialmente peligrosa.
Abrigamos la esperanza de que el Presidente Danilo Medina conozca la
situación y sus implicaciones, y disponga el inicio gradual de las
reformas y correctivos, a fin de revertir esta situación y evitar las
serias consecuencias sociales, políticas y fiscales de la agudización de
la crisis del Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS).
http://www.acento.com.do/index.php/blog/12254/78/El-2013-arrojo-mas-sombras-que-luces-en-la-Seguridad-Social.html
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