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domingo, 11 de septiembre de 2016

Impacto ambiental sobre el medio ambiente natural

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El tendido y la explotación segura de líneas aéreas en zonas boscosas, exige la formación y mantenimiento de picadas (franjas de electroducto) cuyo ancho puede ser de 25 a 100 m según el tamaño de la línea aérea. Para la construcción y el mantenimiento de las líneas pueden requerirse caminos o veredas, con lo que se destruyen reservas forestales en forma permanente. Al destruirse la cubierta vegetal original, el suelo queda expuesto, al menos temporalmente, a la incidencia de los agentes climáticos (calor, heladas y lluvia), lo que implica severos riesgos de erosión. Esta erosionabilidad se incrementa aún más por la compactación que sufre el suelo como consecuencia del tránsito de vehículos que van y vienen del obrador. La superficie así desgastada solamente podrá ser utilizada en forma condicionada para otros aprovechamientos. Cuando una franja de electroducto ya no puede ser utilizada con fines silvícolas (peligro de descargas a tierra), debe plantarse césped debajo de las líneas de conducción con el fin de disminuir la erosión. Seleccionando componentes que requieren poco espacio y escaso mantenimiento (recurriendo, por ej., a sistemas que pasan por sobre el bosque y aplicando la técnica SF6) puede disminuirse considerablemente el espacio necesario para las instalaciones.
La construcción de bases para los postes y torres en taludes empinados, exigen un conocimiento detallado del subsuelo y, si no se planifica y ejecuta en forma técnicamente correcta, los taludes pierden estabilidad y pueden producirse deslizamientos.
Por una parte, la construcción de subestaciones transformadoras y de distribución afecta una superficie de terreno en forma permanente; por otra parte, algunos componentes de estas estructuras (transformadores, condensadores, bobinas de puesta a tierra y, en parte, algunos cables subterráneos) contienen grandes cantidades de refrigerantes y aislantes (aceite mineral u otros líquidos, que contienen en ciertas circunstancias bifenilos policlorados (PBC) que son sustancias sumamente tóxicas). Cuando se producen fugas de estas sustancias, pueden contaminarse tanto el suelo como el agua subterránea.
Para evitar la contaminación del suelo y del agua subterránea, debe preverse la instalación de piletas colectoras y de eliminación apropiadas.
 Fauna y flora
Durante la etapa constructiva de las líneas e instalaciones de distribución se contaminan y posiblemente, se perjudican en forma permanente la flora y fauna circundante, por efecto del ruido y los tóxicos que ingresan al biotopo a través de las máquinas empleadas.
En zonas boscosas surge en el ámbito de la picada un microclima diferente (mayor insolación, movimiento más pronunciado del aire, distinta distribución de temperaturas) lo que conduce a una modificación del sistema ecológico local.
Según el recorrido de la traza, puede aumentar en las picadas el peligro de clavero para el bosque aledaño.
Con frecuencia se recurre al fuego y a herbicidas para crear las picadas y mantenerlas limpias. Puesto que esto afecta considerablemente a la flora y fauna, deberían evitarse estas prácticas en la medida de lo posible.
El posible seccionamiento o aislamiento de biotopos pequeños y su destrucción a mediano plazo por las líneas aéreas, también deberá tenerse en cuenta.
Las líneas aéreas involucran en general cuatro peligros principales para el mundo de las aves, a saber:
 desvalorización de zonas de cría
 colisión de aves con los hilos de las líneas (especialmente las aves de migración nocturna)
 muerte de aves por descargas eléctricas, al tocar simultáneamente dos cables o un cable y el poste (líneas de media tensión)
 perturbación de la "brújula magnética" de los sistemas de navegación de las aves.
La población de especies de aves de mayor porte se ve diezmada por las líneas aéreas (en la República Federal de Alemania, 70% de las muertes de cigüeñas blancas se deben a descargas eléctricas).
Los cortocircuitos y otros defectos en el interior de las subestaciones transformadoras y de distribución pueden provocar incendios, aunque esto rara vez ocurre, que destruyen la flora y fauna circundante.
Las franjas de electroductos formadas para tender las líneas y construir sus fundaciones y las veredas para su mantenimiento, pueden conducir a los mismos impactos ambientales que otras rutas de comunicación vial (especialmente debido a que se abre camino a la explotación y urbanización véanse también los capítulos de Planificación del tráfico y Construcción y mantenimiento de redes viales; construcción de de caminos rurales)
 Medidas para minimizar y evitar estos efectos
Los impactos antes mencionados pueden ser minimizados o evitados, si durante la planificación y construcción de las líneas aéreas se tienen en cuenta los siguientes puntos:
 considerar posibles alternativas a la nueva construcción de líneas aéreas como, por ej., modificación, aprovechamiento normal/múltiple de líneas existentes;
 insertar las líneas aéreas en las trazas de estructuras viales y conductos existentes;
 adecuar el recorrido de las trazas a las estructuras paisajísticas naturales, es decir, evitar el paso de líneas aéreas por lugares muy visibles en el paisaje como cumbres, crestas o lomas, riscos, etc.;
 utilizar postes/torres de gran altura que permitan el tendido de líneas aéreas por encima de los bosques y aumentar la distancia entre poste y poste, con lo que se logra disminuir sensiblemente la desvalorización del paisaje o del bosque;
 evitar que las trazas pasen por reservas naturales y otras áreas protegidas, por espacios bio-ecológicamente importantes y zonas de recreo y descanso;
 colocar elementos como vainas aislantes, caperuzas de protección, plataformas de asentamiento y nidificación en los postes de las líneas aéreas de media y baja tensión para proteger a las especies de aves;
 prever la necesidad de insertar en el futuro otras líneas, posibilitando un uso múltiple de la traza (líneas aéreas múltiples);
 seleccionar el tipo de poste más adecuado (torres reticuladas, de caños de acero, postes de hormigón o de madera), la forma de poste correcta (orden y tamaño de los travesaños) y utilizar conductores aislados en haz para las líneas de media y baja tensión, para disminuir el espacio requerido;
 utilizar cables (aislados) en lugar de hilos eléctricos (no aislados) en las líneas aéreas para reducir las superficies y el espacio requeridos, aunque las trazas de los cables también deben mantenerse lejos de los árboles. (No obstante, el uso de cables resulta también problemático por razones económicas y técnicas, puesto que son muy costosos y se requiere personal altamente calificado para los trabajos de reparación.
 ejercer un control continuo sobre la seguridad en los establecimientos para impregnación de la madera y reemplazar las sustancias impregnantes que contienen alquitrán por otras sustancias (de base salina) más favorables al medio ambiente o utilizar maderas impregnadas al vacío o a alta presión, permite minimizar los riesgos de contaminación del suelo y de las aguas subterráneas;
 recubrir el suelo destapado con tierra vegetal y sembrar pasto para reconstruir una cubierta vegetal continua con el fin de prevenir la erosión del suelo. En zonas climáticas con épocas de lluvia, conviene realizar estas tareas al comenzar el período lluvioso dado que, de no hacerlo, es probable que al escurrirse el agua de lluvia arrastre gran parte del suelo;
 modificar y reforzar las líneas aéreas existentes para ahorrar energía y líneas adicionales;
 reforestar las superficies donde se ha trabajado para tender líneas aéreas por encima de zonas boscosas.



http://www.estrucplan.com.ar/Producciones/entrega.asp?IdEntrega=290

miércoles, 2 de marzo de 2016

“Rockash” de Samaná :las cenizas de carbón,SERIE BOMBA DE TIEMPO

Abortos involuntarios, malformaciones y partos prematuros son algunas de las secuelas del “rockash” de Samaná
SAMANA,R.D.- Ya han pasado ocho años, pero Amparo Andújar Maldonado no lo olvida. Perdió a su primer hijo cuando se aproximaba al quinto mes de embarazo.
Tampoco borra de su mente que dio a luz a una criatura desfigurada, con malformación craneal, algo incomprensible para una mujer saludable de 27 años a quien no le faltaron doctores ni enfermeras.
Pero Amparo no fue la única. Entre los años 2005 al 2008, la tasa de abortos y nacimientos prematuros repuntó de forma súbita en el barrio Encantado de Arroyo Barril, un poblado rural y costero, de clase trabajadora, al norte de la República Dominicana. Una zona rica en tesoros naturales como la Bahía de Samaná, santuario mundial para las ballenas jorobadas.
La amiga de Amparo, Rosa María Andújar, también cayó en las estadísticas. Dio a luz un niño con los intestinos expuestos y seis dedos en manos y pies. El bebé murió poco después de nacer, en julio de 2008.
Meses más tarde, otra vecina, Maribel Mercedes, dio a luz siameses que murieron en corto tiempo. Cinco criaturas también nacieron con onfalocele o intestinos expuestos, entre agosto y noviembre de ese año, en los vecinos barrios Los Róbalos, La Pascuala y el Gri-Gri. Solo uno de ellos sobrevivió.
Al preguntar a Andújar Maldonado qué explicación han dado las autoridades sanitarias a su aborto y a la inusual repetición de casos en la región, su respuesta es escueta: “Ninguna”.
La vivienda de Amparo se ubica a menos de medio kilómetro del muelle y durante el embarazo acudía regularmente a la playa “a coger fresco”.
“Yo creo que fue a causa de eso”, añadió.
Al decir “eso” se refiere a las toneladas de cenizas de carbón que permanecieron abandonadas en el puerto Juan Pablo Duarte de Arroyo Barril durante casi cuatro años. Montículos con más de 27 mil toneladas de residuos grisáceos que llegaron desde la planta de carbón AES en Guayama, Puerto Rico, y que fueron descargados, a pasos de la costa, a la intemperie y sin un plan de manejo, a partir de octubre de 2003.
Desde el año 2002, la empresa AES ha generado entre 400 a 1,600 toneladas diarias de este desecho al producir la electricidad que vende a la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico y, mediante contrato con el gobierno, se comprometió a exportar el desperdicio para el que no encontrara un uso comercial.
Vecinos y exempleados del puerto dominicano reconocieron que una cantidad indeterminada de aquel material cenizo, identificado por los locales como “rockash”, fue a parar al mar. Cuando ocurría, era común toparse con bancos de peces muertos en el litoral.
“Cuando el agua caía, los peces se morían”, aseguró Miguel Ángel Paredes Jiménez, quien fue Jefe de Seguridad en el muelle de Arroyo Barril en el año 2004.
Otra parte de las cenizas, afirmaron, fue arrastrada durante meses por la brisa costera hacia las comunidades cercanas, los terrenos agrícolas y hasta las montañas de la localidad.
Un análisis de muestras realizado por el Instituto de Química de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y divulgado en abril de 2004 certificó que los desechos traídos desde Puerto Rico estaban cargados de metales pesados. En específico, se identificaron niveles de arsénico, berilio, vanadio y cadmio “muy por encima de los niveles establecidos por los estándares internacionales”, concluyó la Comisión Ambiental de la Academia de Ciencias de la República Dominicana.
La Universidad Técnica de Delft, en los Países Bajos, califica el berilio como uno de los elementos “más tóxicos que se conocen”, porque “puede ser muy perjudicial cuando es respirado por los humanos” y puede “incrementar las posibilidades de desarrollar cáncer y daños en el ADN”. Además, puede acumularse en el aire, el suelo y el agua.
Para el año 2005, alrededor de 1,600 familias vivían en el municipio de Arroyo Barril y casi el 40 por ciento de ellas carecía de acueductos, por lo que acudían a ríos y manantiales cercanos para obtener el agua de consumo y necesidades básicas. Hoy, una minoría continúa con la misma práctica.
La alerta provocada por el repunte de abortos involuntarios en esos años fue tal que dirigentes regionales del Ministerio de Salud adoptaron una medida extraordinaria.

“A las mujeres en edad les pedíamos que tenían que prevenir los embarazos por un tiempo, porque había muchos abortos”, recordó la doctora Rosa Domingo Maleno, quien desde el 2004 ocupa la posición de Directora Provincial de Salud en Samaná, región a la que está adscrita Arroyo Barril.

Domingo Maleno no pudo proveer las cifras de abortos involuntarios registrados durante esos años.
“La tierra está contaminada”
Frente a una de las quebradas del barrio Encantado y por el camino de tierra que lleva al hogar de Amparo, reside Concepción García Bueno, un fuerte obrero agrícola que ya no tiene con qué trabajar.
Rodeado de vecinos, explicó que desde la llegada del rockash al muelle de Arroyo Barril los árboles frutales han dejado de ser productivos y aseguró que en su huerto ya no se dan el plátano, la naranja, la toronja, los gandules ni el aguacate.
“Aquí en nuestro territorio usted puede preguntar a más personas si alguien le puede traer una naranja o una toronja. No existe, no lo hay. Y eso es debido a esa epidemia”, sentenció al referirse a las montañas de cenizas.
“Se han ido madurando las hojas y cayendo. Están desapareciendo. La tierra aquí, en nuestro territorio, no los produce. La tierra está afectada, está contaminada”, insistió.
“¿Nunca antes había notado un problema similar?”, se le cuestionó.
“Nunca, nunca. Ningún tipo de epidemia. Luego, de ahí para acá ha sido todo un desastre”, respondió. “Pero ya quedamos contaminados y no hay cómo de ese mal salir”.
A partir de la llegada del rockash, agregó, el suelo que por décadas dio frutos a su familia y vecinos se trastornó, por lo que ahora se ven obligados a comprar viandas, frutas y vegetales a agricultores o vendedores de otras localidades.
¿Cómo pudieron contaminarse los campos de Arroyo Barril con cenizas si las montañas de residuos estaban en el muelle? García Bueno dio una respuesta rápida y clara: con la brisa del mar.
“Donde depositaron ese mineral, la casa de mi madre está a medio kilómetro y había que sopiar (limpiar) a cada rato. Era como un polvo, el que usan para los bebés”, mencionó.
Pero la propagación de las cenizas contó con otro refuerzo.
Como describió José Eligio García Jiménez, un líder religioso y veterano transportista turístico de la Provincia de Samaná, a pocos meses de la llegada del rockash, cientos de personas llegaron hasta el muelle de Arroyo Barril para transportar cargamentos de cenizas hasta sus hogares, confiados en avisos públicos de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como aseveraciones de operadores del puerto.
Ambas fuentes aseguraban que el material servía para la construcción y revestimiento de suelos.
Por eso, explicó García Jiménez, no era extraño ver alfombras de cenizas en las entradas y patios de viviendas, aun en localidades distantes del puerto como los municipios de Sánchez o El Limón, ubicados a más de 20 kilómetros del puerto.
“Mucha gente llegaron a cargar (las cenizas) en camiones para tirar en el frente de su patio porque era algo que se veía bonito, como una areniza blanca, algo bonito. Y ahí es que estaba la maldición”, declaró.
“Ahí entonces, salía toda esa gente enferma. Toda”, contó.
Entre otros síntomas, el chofer dijo que “primero los niños y luego los adultos” comenzaron a manifestar dolores en los huesos, fiebre, hinchazón en el cuerpo y rasquiña o urticarias. A diferencia de afecciones como el dengue, común en territorios del trópico, los síntomas persistían y se prolongaron por meses.
“Decíamos ‘pero ¿por qué una sola familia, en una casa, tiene todos esos síntomas de enfermedad y nadie sabía qué era? Nadie’. Y era eso acabando con nosotros: el rockash”, reflexionó.
María Andújar Mercedes, otra vecina del muelle, agregó que familias que utilizaron rockash como material de construcción también lo convirtieron en suelo para sus cocinas, ya que en muchos hogares del área este espacio es separado a la vivienda y su piso es de tierra.

http://www.diariolibre.com/medioambiente/abortos-involuntarios-malformaciones-y-partos-prematuros-son-algunas-de-las-secuelas-del-rockash-de-samana-GY2908923

viernes, 14 de noviembre de 2014

Aprueban producción de energía a partir de biomasa en R.D.

SANTO DOMINGO,R.D.- El Senado aprobó en segunda lectura un proyecto de ley que posibilitaría la producción de energía eléctrica a partir de biomasa y residuos sólidos urbanos.
El presidente de la Comisión de Asuntos Energéticos del Senado, Juan Orlando Mercedes Sena, explicó que este proyecto busca conseguir que en el país pueda haber generadores, que además de producir energía eléctrica, ayuden a eliminar la basura en los pueblos y en las grandes ciudades.
El proyecto aprobado por los senadores modifica el artículo 5, en su literal E, de la Ley No.57-07, sobre el Incentivo al Desarrollo de las Energías Renovables y Regímenes Especiales.
La propuesta también posibilitará el uso de desechos sólidos que puedan ser hibridados con gas natural, hidrógeno y otros hibridados que respeten el impacto medioambiental.
El proyecto posibilita las instalaciones que produzcan energía a partir de biomasa, de cualquier nivel de potencia, de cualquier tipo de tecnología y que se puedan utilizar directamente o tras un proceso de transformación.
Establece que los proyectos energéticos para la producción de electricidad, a partir de biomasa, podrán ser desarrollados con tecnología de cogeneración o hibridados con gas natural u otro combustible, siempre que la instalación utilice al menos un 50% de biomasa como fuente de energía primaria. 

http://www.listindiario.com/la-republica/2014/11/13/345224/Aprueban-produccion-de-energia-a-partir-de-biomasa