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domingo, 28 de febrero de 2016

La distribución eléctrica en el país se resuelve con apenas US$600 millones

SANTO DOMINGO,R.D.- Se estima que para resolver el problema eléctrico que afecta al país se necesita una inversión de US$600 millones para la distribución eléctrica, por la cual se invita a los sectores público y privado a realizar una alianza para llevar a cabo dichas acciones.
Así lo planteó ayer el empresario Rolando González Bunster, principal ejecutivo de InterEnergy Holdings, al participar como orador invitado en el almuerzo de la Cámara Americana de Comercio, quien dijo que ellos están dispuestos a brindar su experiencia y acompañar con una aportación de US$200 millones.
El empresario dijo que con la inversión citada por su empresa es para nuevas tecnologías, comercialización, medición inteligente, prepago y blindaje de las redes de distribución para reducir las pérdidas técnicas y no técnicas a los menores niveles internacionalmente aceptados de distribución.
González Bunster dijo que ha llegado a esa conclusión luego de realizar un estudio y que US$600 millones no son nada para que el país se pueda ahorrar un mínimo de la misma cantidad por año, dependiendo de cuánto le cuesta el subsidio y el costo de la energía eléctrica al Estado.
Afirmó que la solución al problema eléctrico es un proceso necesario, vital y sostenible con el entorno, debido a que no se puede postergar por más tiempo, porque hay mucho en juego, sobre todo en la generación futura de la población del país.
Resaltó que el país cuenta con la tecnología más avanzada para producir energía a base de gas, carbón mineral, petróleo, viento, sol, como ninguna otra nación del Caribe, además de poseer capacidad de almacenamiento y extraordinaria base de generación.
Exhortó a pensar lo que significa la estabilidad energética en el país con 4,010 gigavatios al año, energía suficiente para crear una cuarta empresa de distribución, abastecer a 954 mil clientes, cuatro millones de habitantes con capacidad de consumir 350 kilos cada uno.
Dijo que con esa cantidad de energía se podría abastecer a la ciudad de Nueva York, durante 26 días.
Precisó que el problema se resuelve con varios puntos como son el fiel cumplimiento a la Ley General de Electricidad número 125-01 y que no debe haber intervención en los picos, fraudes, además que el Estado no puede seguir determinando cómo funciona el mercado eléctrico e interfiriendo, ya que eso no da una buena señal para que los inversionistas lo acompañen.
Recordó que cuando su empresa se instaló, los motivaron a invertir porque habían leyes claras como fue la 14-90 y luego la Ley General de Electricidad de la Capitalización y de no existir estas nadie hubiera puesto dinero.
Otro de los puntos es la concertación de una alianza pública-privada; incentivar en la inversión y administración privadas en zonas específicas; implementar las nuevas y más avanzadas tecnologías de comercialización y medición inteligente para hacer invulnerables las infraestructuras de redes como hicieron en Sudáfrica, Brasil, Chile, Argentina y otros que sufrían del populismo barato.
Recordó que el problema eléctrico en República Dominicana lleva más de 50 años.
ZOOM
Generación limpia
El presidente de la Cámara Americana de Comercio, Gustavo Tavares, destacó que se continúa estimando que las inversiones en el sector eléctrico deben enfocarse en la generación cada vez más barata, eficiente y respetuosa del medio ambiente, en la mejora de las redes de transmisión, en infraestructuras y sistemas de gestión que reduzcan las pérdidas de distribución y comercialización a mínimos aceptables, y en concienciar a la sociedad para hacer un uso racional.

http://hoy.com.do/la-distribucion-electrica-en-el-pais-se-resuelve-con-apenas-us600-millones/

domingo, 17 de agosto de 2014

Energía y seguridad ciudadana

SANTO DOMINGO,R.D.- La inseguridad ciudadana no debe ser sólo analizada desde la necesidad del fortalecimiento policial como instrumento de prevención y persecución; ni reducirse a sus consecuencias más evidentes que son la delincuencia y la violencia. Vale la pena observarla desde una visión más integral que tome en cuenta la educación, el empoderamiento ciudadano, bienestar social y el desarrollo del aparato productivo como ente generador de empleos, como aspectos causales cuyas deficiencias en sí mismas se convierten en caldos de cultivo para la inseguridad ciudadana. Es por eso que una concepción holística para fortalecer la seguridad ciudadana no debería estar desvinculada de la energía como factor de desarrollo. 
En un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Universidad de Stanford, titulado “Los costos del crimen y de la violencia en América Latina y el Caribe” se utilizó el consumo de electricidad como indicador de la actividad económica con el objetivo de evaluar los costos económicos de la violencia relacionada con el narcotráfico. Dicho estudio revela que en ciertos municipios de México, el consumo de electricidad está correlacionado negativamente con la violencia; es decir, que una variable disminuye conforme la otra aumenta. Por tanto, los municipios con las tasas más altas provocada por los cárteles del narcotráfico reflejaron una disminución considerable en el consumo de electricidad. 
Una sociedad que tenga bajos niveles de educación es más proclive a reproducir ciudadanos más violentos y envueltos en actividades delictivas. Por tanto, en planteles escolares sin un suministro de electricidad constante, se dificulta el desarrollo pleno de los estudiantes, y en el caso de las tandas nocturnas se reducen las horas de clases y la deserción aumenta. 
Un aparato productivo basado en pequeñas, medianas y microempresas sin un servicio constante de electricidad tiende a la quiebra y a despidos de empleados (desempleos) entonces, una parte podría incubar en actos delictivos y violentos como justificación de la sobrevivencia. 
Calles, callejones y avenidas a oscuras sin la adecuada iluminación inducen a mayores facilidades para los actos delictivos bajo el amparo del apagón. De igual manera, los destacamentos policiales no pueden hacer un trabajo de persecución y prevención adecuado, si en muchas ocasiones se ven afectados por la falta de energía en cuanto a la radio comunicación y usos de computadoras. 
En términos geográficos, los clientes de las empresas distribuidoras (EDEs) están agrupados en circuitos, por barrios, sectores y ensanches. Los circuitos se clasifican en A, B, C y D según el nivel de cobranza y pérdidas, y en función de eso reciben las horas de suministro de electricidad. Por ejemplo, un sector que reciba 24 horas de energía eléctrica está clasificado como A, esto se debe al nivel de cobranza de la energía suministrada que es mayor al 90% y las pérdidas de energía menores al 20%. En el caso de los circuitos B, éstos reciben 21 horas de electricidad al día y sus niveles de cobranza se encuentra entre 80-90% y las pérdidas se encuentran entre el 20% y 30%; los circuitos C reciben 16 horas de electricidad, el nivel de cobranza está entre 60-80% y el nivel de pérdidas entre 30-40%; y por último, los circuitos D reciben 14 horas diarias de electricidad, su nivel de cobranza es menor del 60% y las pérdidas mayores a un 40% respectivamente. 
El informe comercial corporativo de la CDEEE a mayo 2014, nos indica que las empresas distribuidoras de electricidad tienen 1,957,778 clientes activos distribuidos en 712 circuitos a nivel nacional de los cuales 377 son tipo A; 21 tipo B ; 115 tipo C; y 199 clasificados como tipo D. Esta realidad nos indica que el 53% de los circuitos a nivel nacional reciben 24 horas de electricidad, el 3% reciben en promedio 21 horas, el 16% recibe 16 horas de energía promedio y el restante 28% reciben 14 horas de energía al día. Esto significa que el 44% de los circuitos en el país reciben más de 8 horas de apagones diarios; afectando este porcentaje a mucho más de la mitad de los clientes a nivel nacional, ya que los mayores niveles de pérdidas se encuentran en los sectores de menor poder adquisitivo y más populosos del país. 
Si analizamos los datos estadísticos suministrados por el Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Interconectado (OC) relativos a la curva diaria de la demanda no servida (apagones), nos daremos cuenta que la mayor cantidad de apagones se producen en las horas picos comprendidas entre las 7:00 p.m. a las 10:00 p.m. Esto evidencia que las noches se vuelven bastantes inseguras en aquellos barrios cuyos circuitos son clasificados C y D. 
Es por eso, que cualquier iniciativa del Estado vinculada a la seguridad ciudadana debe tomar en cuenta la provisión de energía eléctrica constante y de calidad como forma de impactar en la reducción de la violencia y la delincuencia. 
¡Un país apagado, no es un país seguro! 
Por: Milton Morrison 

http://www.listindiario.com/economia-and-negocios/2014/8/14/333729/Energia-y-seguridad-ciudadana

jueves, 22 de mayo de 2014

Agroecología campesina


Hacia mediados de los noventa, muchos de los que trabajábamos en organizaciones no gubernamentales en apoyo a los derechos de los agricultores, anticipábamos un cambio estratégico importante en cuanto a los actores que deberían ser los portavoces de aquellas reivindicaciones. Mediante contactos informales entre las ONG y hombres y mujeres líderes campesinos, agricultores pequeños, pueblos indígenas, pescadores artesanales, agricultores urbanos, se articularon las bases para lo que en 1996 se lanzó en Roma, Italia, como la soberanía alimentaria. Las organizaciones locales de productores de alimentos y otros medios biológicos para el sustento consolidaron sus propias estructuras organizativas a nivel local, nacional e internacional. Algunas de las ONG renunciaron al protagonismo, y pasaron a ser aliadas estratégicas de los campesinos y sus luchas.
En aquel nuevo escenario, una vez que los actores pasaron a ser los mismos agricultores familiares, sus comunidades y organizaciones, se dieron cambios importantes en las prioridades, a nivel ideológico y estratégico. Las organizaciones campesinas decidieron que no necesariamente era en los foros internacionales, en las estructuras de los Estados o en la colaboración con instituciones de investigación bajo control de las multinacionales de la agroalimentación que mejor se puede adelantar sus causas. Desde lo local se trabajó y se trabaja en el control del territorio, la (co)gestión de la naturaleza, los derechos de las mujeres, las decisiones sobre tecnologías apropiadas, el libre uso e intercambio de semillas y recursos genéticos agrícolas, entre otras prioridades.
Conforme se fue gestando el nuevo protagonismo de las organizaciones campesinas, en muchos países se consolidó la crítica a la agricultura contemporánea depredadora y de altos insumos externos. A la par, se fue extendiendo la práctica de una agricultura alternativa. Esa forma distinta de hacer agricultura intenta aprovechar los ciclos naturales en el manejo de energía, nutrientes, agua y biodiversidad. Sustituye las prácticas altamente contaminantes por estrategias que no son residualmente tóxicas para la naturaleza y el ser humano, algo muy bien recibido por los movimientos ambientalistas emergentes. Prioriza la inserción local tanto en los aspectos productivos como en la distribución y mercadeo de insumos y productos. De esta forma florecen los movimientos de agricultura orgánica, biodinámica, permacultura, entre otros, especialmente en el llamado primer mundo. Como algo novedoso, la agricultura orgánica llega a los países del sur mayormente como parte de programas para el desarrollo auspiciados desde sectores progresistas del norte.
Con el tiempo se van consolidando redes desde sectores académicos —universidades como la Mayor de San Simón en Bolivia, Berkeley en Estados Unidos, Córdoba en España, Santa Clara en Cuba— que se entrelazan con ONG que trabajan en agricultura local en Brasil, Chile, Perú, Uruguay, Colombia, entre muchas otras. Se llevan a cabo investigaciones sobre los saberes agrícolas tradicionales, se hacen adaptaciones locales y se articulan con las comunidades y sus movimientos. Toda esa actividad, nutrida de cientos de experiencias y procesada por instituciones respetuosas de la diversidad, sabiduría y cosmovisiones de los pueblos, consolida a la agroecología como opción estratégica, una manera de ver la agricultura como parte de un paradigma de la complejidad. 2
Muchas de las prácticas tradicionales de la agricultura campesina integran criterios de sustentabilidad ecológica y social que se nutren de y a su vez son integrados en la agroecología. Algunos ejemplos agronómicos son el manejo integral en el tiempo y espacio de la biodiversidad en los bosques, el uso diversificado e integrado de las parcelas para estabilizar los agroecosistemas, y estrategias en la agricultura de montaña para proteger y potenciar los ciclos de los suelos y el agua. En lo social existen una gran diversidad de propuestas comunitarias para compartir y colectivizar el trabajo, el uso de la tierra y el mercadeo de las cosechas.3
Además de importantes innovaciones en lo agronómico, la agroecología plantea desde sus primeras definiciones que la agricultura es un hecho eminentemente social, tanto en el desarrollo tecnológico, como en el manejo de los recursos y la gestión de sus productos. Así se coloca a la mujer y al hombre en el centro de la cultura-del-agro, a la vez que se hace una crítica devastadora a la agricultura elitista que defiende una supuesta ciencia imparcial de pensamiento único, con frecuencia al servicio de las grandes multinacionales.
En los años noventa, el MST en Brasil comenzó a promover la agroecología en sus asentamientos, capacitando, produciendo semillas ecológicas y creando infraestructuras apropiadas. Más recientemente, la Vía Campesina ha integrado la agroecología como parte de sus estrategias, tanto por su capacidad productiva ambientalmente sensitiva, como por que rescata las fincas pequeñas y medianas como unidades locales de inserción comunitaria.4
Entendemos que la agroecología en su expresión campesina es parte de un proceso dinámico de prácticas y generación de conocimientos, capacitación e investigación apropiada, en unión a los campesinos y pequeños productores. Tiene la capacidad de contribuir a la intensificación productiva en ecosistemas sensitivos. También hace un aporte importante a los procesos de recampesinización, allí donde las culturas campesinas han sido devastadas.5Al mismo tiempo, se generan espacios de reflexión, que incluyen instancias académicas y políticas solidarias, apropiados al desarrollo, crecimiento y consolidación de las organizaciones agrícolas de base comunitaria y local. La revista Biodiversidad: sustento y culturas ha sido y es un eslabón en la construcción de ese encadenamiento solidario.


http://www.grain.org/article/entries/4937-la-agroecologia-campesina

jueves, 5 de diciembre de 2013

BID considera necesaria una reforma en el sector eléctrico dominicano


SANTO DOMINGO,R.D..- El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prevé que sin una reforma significativa en el sector de la electricidad, los avances en competitividad de la República Dominicana para reducir la pobreza resultarán insuficientes.
 

Así lo previó la representante del BID en el país, Flora Montealegre, al compartir con la economista Maritza Ruiz comentarios sobre los retos de la competitividad en la República Dominicana, expuestos por el ministro de Industria y Comerció, José del Castillo Saviñon, en el Foro para el Crecimiento del Caribe.

El Foro contó con los auspicios del Banco Mundial, del propio BID, Compete Caribeña, el Banco Caribeño de Desarrollo (CDD) y la Unión Europea.
Se trata de una iniciativa a dos años destinada a promover el crecimiento sostenible y las oportunidades para todo el Caribe.
Montealegre estimó "enorme" el impacto de la electricidad sobre la competitividad en el país y una de las principales limitaciones de la productividad, debido a la poca credibilidad en el suministro y a la carga fiscal creciente, expresada en recurrentes problemas financieros.
"El costo de la energía en el país está entre los más altos del continente, y triplica el costo promedio de energía de los Estados Unidos, que es de doce centavos (de dólar) el kilovatio por hora", expresó.
Además, señaló que la energía es generada bajo una alta dependencia de Petrocaribe, un acuerdo que, en su opinión, no necesariamente garantiza estabilidad a largo plazo.

Debido a dichas circunstancias, enjuició que es positivo que el capítulo dominicano del Foro considere altamente prioritario identificar acciones dirigidas a diversificar la matriz de generación y la reducción de costos.
Montealegre, aunque consideró vulnerable la persistente dependencia del país del petróleo, visualizó como avance la decisión oficial de modificar la matriz de generación mediante la adición al sistema de 1.500 megavatios a carbón en los próximos cuatro años.
En este sentido, puso a disposición del país estudios sobre el sector del BID para contribuir al diálogo y al debate sobre alternativas de reformas, y anunció el compromiso del organismo de aportar financiación para mejorar la gestión de las distribuidoras y reducir las pérdidas técnicas.
Por su parte, la economista Ruiz, del Observatorio que dará seguimiento al Foro, consideró que aun cuando los avances que ha tenido el país en no pocas áreas son innegables, no llegan a la gente. Consideró que a pesar del no se ha impactado en el empleo, la distribución del ingreso ni la productividad como se debe, porque hay retrancas muy fuertes en aspectos como la energía y el transporte. Asimismo, afirmó sentir que "el país se desindustrializa, pese a los avances de las zonas francas".

http://www.7dias.com.do/economia/2013/12/04/i153310_bid-considera-necesaria-una-reforma-sector-electrico-dominicano.html#.UqCFtSfJOgg