Mostrando entradas con la etiqueta Ministerio de Salud Pública (MSP). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ministerio de Salud Pública (MSP). Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de julio de 2016

Contaminación del aire con peligrosas PM2.5

SANTO DOMINGO,R.D.- Los ambientalistas generalmente hablamos con suma preocupación de la terrible contaminación de las aguas superficiales y subterráneas con desechos sólidos y líquidos de origen orgánico o químico, y de procedencia urbana, industrial, agrícola, pecuaria, hotelera o minera, porque es muy fácil ver la severa contaminación que ha producido la total y absoluta degradación de las aguas que ayer eran limpias y puras y que hoy son aguas sucias, malolientes y cargadas de bacterias fecales que nos producen múltiples enfermedades gastrointestinales cuyos tratamientos en nuestros hospitales le cuestan a nuestro país cientos de millones de pesos anuales.

Pero lamentablemente, ni los ambientalistas, ni las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente, ni tampoco las autoridades del Ministerio de Salud Pública, le hablan a la población de la terrible contaminación del aire por liberación de micropartículas PM2.5 emitidas por nuestros vehículos de motor, contaminación que produce la degradación de la calidad del aire que respiramos y que es responsable del incremento de los casos de enfermedades respiratorias como bronquitis, asma, cáncer de pulmón y alergias respiratorias, o enfermedades cardiovasculares, por lo que la Organización Mundial de la Salud establece que la concentración límite de PM2.5 debe ser de 10 microgramos por cada metro cúbico de aire, aunque en Rep. Dominicana no se mide.

Es bien conocido que los vehículos de combustión interna, principalmente los vehículos que utilizan combustible diesel, al quemar el combustible para convertirlo en energía cinética liberan grandes cantidades de gases contaminantes del aire, como el dióxido de carbono (CO2), monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO2) y dióxido de nitrógeno (NO2), pero al mismo tiempo producen emisiones de micropartículas denominadas PM2.5, las que por tener 2.5 micras, es decir, 2.5 millonésimas partes de un metro, están suspendidas de manera invisible en el aire circundante, y cuando respiramos entran de manera directa a nuestro sistema respiratorio, y desde el sistema respiratorio pasan de manera directa al torrente sanguíneo produciendo su acumulación interior, principalmente cuando una parte importante de esas micropartículas son fracciones de elementos metálicos pesados como plomo, cromo, níquel, cadmio y mercurio.

Las salidas de los tubos de escape de los vehículos de motor que transitan por nuestras calles y carreteras, principalmente los vehículos pesados que utilizan combustible diesel de muy mala calidad, nunca han sido revisados por nuestras autoridades de Medio Ambiente, de Salud Pública y de Tránsito Terrestre, para determinar los niveles de gases contaminantes emitidos y las cantidades de micropartículas PM2.5 emitidas, lo que indica que la protección de nuestro medio ambiente muchas veces es un asunto de figureo de ocasión frente a la nación, más que un motivo de real preocupación por la salud y la supervivencia de nuestra población, ya que mientras mayor es el tiempo de exposición directa al aire cargado de PM2.5, mayores son nuestros riesgos de contraer o agravar enfermedades pulmonares y cardiovasculares, y por ello países con aire altamente contaminado como China, Mongolia, Botswana, Pakistán, Senegal, Arabia Saudita, Egipto, Irán, México, Chile, España, Colombia, etc. hacen mediciones continuas durante todo el día y emiten alertas cuando hay altas concentraciones de PM2.5 en el aire circundante, y hasta suspenden actividades públicas y tránsito vehicular.

Décadas de investigaciones científicas ambientales desarrolladas en los Estados Unidos sobre la calidad del aire y sus principales fuentes de contaminación indican que altas concentraciones de las PM2.5 producidas por la combustión interna de los motores de nuestros autos están estrechamente vinculadas con el incremento de las muertes tempranas por enfermedades cardiovasculares, en comparación con las PM2.5 regionales producidas por la quema de combustibles fósiles y por la formación secundaria de micropartículas en la atmósfera, concluyendo que cada vez que las PM2.5 emitidas por nuestros autos se incrementan en 10ppb (10 partes por billón) hay un incremento de un 41% en la tasa de mortalidad, mientras que las PM2.5 de origen regional sólo incrementan la mortalidad en un 7%, demostrando además que los grandes árboles juegan un importantísimo papel de protección de la población frente a esta mortal contaminación; y si después de conocido esto no prestamos la necesaria atención a esta realidad ambiental que afecta a nuestra nación, pronto veremos desastrosos resultados en la salud de gran parte de nuestra población. 

www.elcaribe.com.do/2016/07/04/contaminacion-del-aire-con-peligrosas-pm25

Por R. Osiris de León

domingo, 31 de enero de 2016

La salud como inversión

El envejecimiento progresivo de la población generará enormes tensiones económicas.
De la cuna a la tumba. El hombre atraviesa su tiempo como si fuera infinito, extensible a voluntad, maleable a conveniencia y con la falsa certeza de que nunca le alcanzará. Porque la muerte es algo que siempre le ocurre a los demás. Pero las industrias que orbitan alrededor de la salud saben que es un error fruto de la arrogancia humana y por eso preparan sus estrategias dentro de una vida finita. El sector, que representa el 10% de la riqueza del planeta, está embarcado en una transformación única. “Los sistemas de salud y los contribuyentes sufren cada vez más presión en los costes. Esta situación se agrava por los cambios demográficos, el aumento de los ingresos en los países emergentes y una inminente epidemia de enfermedades crónicas”, reflexionan en la consultora EY.
Entre esas nuevas pandemias, la obesidad y el sobrepeso dejan 3,4 millones de muertes al año, el cáncer 8,2 millones y más de 382 millones de personas sufren diabetes. Enfermedades en buena parte debidas al estilo de vida de Occidente, donde incluso la sobrealimentación se disfraza como una expresión de libertad individual. Pero tal vez porque habitamos un mundo de extremos y contradicciones, el mercado de alimentos saludables pasará de mover 932.000 millones de dólares estos días a 1,1 billones dentro de tres años, según Bank of America Merrill Lynch.
Para cuadrar las cuentas entre lo que somos y lo que querríamos ser, la tecnología relacionada con la salud vivirá su edad de oro. El universo del big data y las aplicaciones móviles revolucionarán los tratamientos médicos. El diagnóstico llegará en tiempo real y la medicina será personalizada o no será. Por ejemplo, el precio de secuenciación del genoma humano ha caído por debajo de los 1.000 dólares (918 euros), cuando ha llegado a costar 200.000 dólares hace pocos años. Esto abre la puerta al tratamiento individualizado de enfermedades graves y a un mercado que se espera que crezca a ritmo de dos dígitos hasta 2018.
Aunque si hay un mal que asusta, ese es el cáncer. Por eso la investigación oncológica resulta una interesante opción para los inversores a largo plazo que soporten bien periodos extensos de iliquidez. Acorde con la consultora especializada en capital riesgo Pitchbook, en los últimos 12 años, 751 fondos tenían al menos una inversión en el sector oncológico. Viajando al detalle, la firma de investigación financiera Prequin contabiliza 14 fondos (nueve en Estados Unidos, cuatro en Europa y uno en Asia) muy activos en esta enfermedad. Todos invierten en la fase de capital riesgo; todos miran hacia un futuro más sano.

http://economia.elpais.com/economia/2016/01/22/actualidad/1453456065_468047.html

martes, 27 de octubre de 2015

La depresión del adulto mayor en R.D..

SANTO DOMINGO,R.D.- Las personas logran prolongar más sus años, gracias a la tecnología, al avance de la medicina y de los nuevos tratamientos; pero sobre todo, a la prevención y control de las enfermedades crónicas no transmisibles: Hipertensión, diabetes, depresión, cáncer, etc. Hoy tenemos más personas en etapa de vejez que años atrás. Esos adultos mayores, no solo llegan a su vejez con enfermedades, sino que también llegan con problemas de psicoanálisis, familiares y socio económico, que repercute en su estado de ánimo, debido a la pérdida de la calidad de vida, a la soledad, y a las limitaciones físicas y médicas.
Cientos de personas en la vejez son abusadas y maltratadas; abusos que pueden ser psicológicos o emocionales, con insultos, descalificaciones, injurias, desprecios; pero también maltratos financieros, le cobran la pensión o le administran mal su dinero, le limitan comidas, medicamentos, recreación y cuidados, etc. Sin embargo, hay viejos maltratados físicamente y con mucha negligencia por parte de sus familiares y cuidadores.
Todas estas situaciones llevan al adulto mayor a padecer depresiones, que desgraciadamente muchos pasan desapercibidas, o no tratados, lo que puede representar hasta el suicidio en la vejez.
Muchas veces esa depresión se acompaña más de síntomas somáticos: dolores, problemas digestivos, neurología, respiratorio y físico-motores. Además de sentir tristeza, desánimo, poco interés por realizar la cotidianidad, deseo de llorar y vivir recordando episodios del pasado que le cambian su estado de ánimo. Esos episodios depresivos en la vejez se acompañan de irritabilidad, cambio de humor frecuente y la necesidad de estar solo(a). Pudiendo deteriorarse cuando hay trastornos del sueño.
Cuando se tienen semanas y meses en ese estado de ánimo depresivo, el adulto mayor va perdiendo sus funciones ejecutivas y deseos por recibir visitas, salir, escuchar música, leer, ir a la iglesia, salir a caminar o visitar familiares. La depresión también puede ser por duelo, pérdidas y limitaciones que le han de cambiar la vida. Sabemos que las personas llegan a la vejez con su temperamento, carácter y rasgos de personalidad.
Hay viejos más sociales y reflexivos y con mayor adaptación que otros para aceptar los cambios en su vida. Todo esto influye en el estado de ánimo, en la convivencia, en las relaciones sociales, familiares e interpersonales.
Pero cuando se vive con depresión, no se tiene deseo, energía, humor para compartir, hablar o tener los nietos en la casa o deseo de que le celebren el cumpleaños, la navidad, o asistir a bodas o salidas sociales. Para esto hay que diagnosticar y tratar la depresión en el adulto mayor.
La depresión se cura; mejorar la vida, la calidad y la calidez le permite sentir alegría, bienestar, disfrutar y sentir el placer por estar vivo y volver a los encuentros con amigos y familiares.
El adulto mayor tiene derecho a vivir de forma integral: actividades recreativas y físicas, espiritual y familiar. Saber de sus negocios, finanzas, de su pensión y de lo que pasa con su salud, y su vida. Debe sentir el respeto, la consideración y la valoración a su dignidad. El suicidio en el adulto mayor es frecuente debido a la depresión no tratada. Hable y apoye la vida de las personas en la vejez. Recuerde, los adultos de hoy son los viejos del mañana.

http://hoy.com.do/la-depresion-del-adulto-mayor/

sábado, 12 de septiembre de 2015

SEGURIDAD SOCIAL EN R.D.:Un sistema caro y excluyente

SANTO DOMINGO,R.D.- El pago directo de los hogares equivale al 83% del costo del PDSS Contributivo, y al 68% del gasto del Ministerio de Salud Pública (MSP), lo que confirma que las ineficiencias y exclusiones erosionan el presupuesto familiar.
El estudio auspiciado por ADARS e INTEC, concluyó que el gasto nacional en salud del 2014  llegó al 4.1% del producto interno bruto (PIB). Este nivel, apenas representa la mitad del promedio de la región, y resulta inferior en más de un punto porcentual al publicado por algunos organismos internacionales para los primeros años de la presente década.
El gasto nacional en salud fue estimado en 114,956 millones de pesos, lo que arroja un promedio anual por habitante más o menos de 11,495.60, es decir, 958.00 pesos por mes, alrededor de un 14% mayor que la cápita actual del PDSS del Régimen Contributivo.
Desde luego, una cosa indican los promedios y otra la realidad, especialmente en un país con tantas desigualdades y exclusiones sociales. En la medida en que el costo de la atención se eleva, se reducen las opciones para alcanzar la universalidad.
El mismo informe, elaborado por la Fundación Plenitud, pone de relieve, entre otras, dos grandes distorsiones. Por un lado, afiliados de la clase media que consideran insuficiente la cobertura del PDSS y han contratado planes complementarios (o suplementarios), por un costo de 10,820 millones.
Y por el otro, grupos de familias todavía excluidas de la Seguridad Social que se afiliaron a planes sustitutivos, por otros 2,129 millones. En total, las insuficiencias y exclusiones representan un costo de 12,949 millones de pesos.
La otra gran distorsión la genera el cuantioso pago de diferencias o copagos. El gasto de bolsillo fue estimado en 25,777 millones, un 22% del total. Este monto luce aceptable  ya que, con menos información, hace meses yo estimé en 21,752 millones el gasto de bolsillo. Posiblemente la diferencia sea el costo de la atención en que incurren aquellas familias que  carecen de algún tipo de seguro de salud.
Lógicamente el gasto de bolsillo se redujo con la afiliación de más de un millón de personas a partir del inicio del Seguro Familiar de Salud del Régimen Contributivo, y con la eliminación de la cuota de recuperación. Pero esta tendencia ha sido contrarrestada por los crecientes cobros de “diferencias” impuestos por las PSS, y por las carencias recurrentes de los centros públicos. Sería interesante cuantificar este saldo.
Mientras tanto, lo cierto es que el estudio demuestra que el gasto directo de los hogares representa una proporción impresionante dentro del gasto nacional de salud. Su monto equivale al 83% del costo del Plan de Servicios de Salud (PDSS) Contributivo, y al 68% del gasto del Ministerio de Salud Pública (MSP). Ello indica, sin lugar a dudas, que las ineficiencias y exclusiones erosionan sensiblemente el presupuesto familiar,  iniquidad contraria a la Ley.
De lo anterior se desprenden tres conclusiones trascendentes: 1) que el costo extra en que todavía incurre la población, es decir, los copagos y la compra de los seguros de salud complementarios y sustitutivos, asciende a 38,726 millones (12,949 + 25,777), representando el 34% del gasto nacional; 2) que este monto rebasa con creces el gasto en salud conjunto de los Regímenes Contributivo y Subsidiado (30,879 + 3,402 = 34,281 millones); y 3) que el mismo también supera, aunque ligeramente, “el gasto tradicional del gobierno central” (38,148 millones).  
Estos resultados no dejan lugar a dudas de que, desde el punto de vista del objetivo de la Ley 1-12 sobre Estrategia Nacional de Desarrollo (END), de contar con una política de salud basada en la universalidad, equidad y calidad, y de la Ley 87-01 de Seguridad Social, es poco lo que se ha hecho, y mucho lo que falta por hacer!! 


http://almomento.net/un-sistema-caro-y-excluyente/135603